Todos los años ingresan 140.000 nuevos hogares que demandan vivienda, y la producción formal de vivienda anual es de 50.000. En este sentido, reducir el déficit habitacional es la mejor forma de combatir la pobreza extrema.
El déficit habitacional equivale a 1.8 millones de viviendas. De esa cantidad, 1.3 millones son viviendas que requieren una mejora en la calidad de servicios, y 500.000 es el real déficit cuantitativo.
Se tiene aconstumbrado a hablar de la pobreza monetaria, de medir la pobreza por nivel de ingreso. Probablemente se haya mejorado en esa ratio, pero en cuanto a la pobreza multidimensional, la que te mide la vivienda, salud y educación, estamos jalados”.
ASEI informó que junto a la Cámara Peruana de la Construcción (Capeco) y la Asociación de Desarrollos Inmobiliarios (ADI Perú), vienen desarrollando una iniciativa para contribuir con el cierre de la brecha habitacional, convocando a aquellos alcaldes que estén interesados en promover una vivienda de interés social.